lunes, 6 de julio de 2009

Voto miserable

Una semana no es mucho tiempo para intentar analizar qué pasó el 28 de junio y fundamentalmente, para intentar comprender donde estamos parados. Permite escuchar a todos los protagonistas y observar que hacen después, como también testear un poco la calle, con la gente. Jamás imaginar, por favor, un cuelgue del autor. Pero es cierto que con los días cambian las miradas. De la desazón a la esperanza podría titularse esta semana y no estaría muy lejos de la realidad. Del triunfo y los festejos de esa banda impresentable, a la presidenta poniendo el cuerpo por Honduras. Una primera impresión negativa, exacerbada por los medios, se fue disipando con el correr de los días al cotejar los números y las actitudes. Y nuestra opinión es que si a pesar de los casi seis años de gestión y por lo tanto de exposición al desgaste, el conflicto sedicioso del "campo", la sequía más importante en no se cuantos años, los medios, que ya son casi un partido político, la crisis económica más grande desde el treinta, el dengue, la gripe y nuestra patética clase media; haber ganado en todo el país por medio punto, haber perdido por dos en Provincia de Bs. As. mantener los once en Capital y los veinticuatro de Pino mas los seis de Sabatella... no es poca cosa. A los efectos de tratar de comprender como piensa nuestra sociedad en este momento, que es, creo, lo único que puede reflejar una elección, los resultados son bastante alentadores. Por supuesto mirado desde la perspectiva de la construcción de una sociedad, al menos más, solidaria.
Quizás coincidamos en que esta campaña fue una de las más politizadas, si no la más. Ya que se discutió sobre modelos de país y sobre experiencias anteriores. Por lo tanto la gente sabía o tuvo la oportunidad de saber por qué estaba votando. Eso le otorga al voto una mayor fidelidad respecto de la conciencia del votante proporcionándonos un panorama más claro. Los votos al gobierno fueron claramente anti-neoliberales, convengamos que era más fácil votar en contra, por la campaña millonaria de De Narvaez, por TN, Clarín y casi todos los medios que hicieron su campaña, Tinelli, el rabino fascista, errores e incapacidades propias, etc. En cambio el voto opositor es una mescolanza de voluntades contrapuestas difícil de decifrar. Un voto bronca de los sectores más pobres y un voto miserable de los sectores medios. Bronca por lo que falta hacer, miserable porque quieren volver a los noventa, los del "voto licuadora", los que no les importa nada mas que ellos. Entonces nos encontramos con casi un cuarenta por ciento de personas que, a pesar de todo, aceptan ideas progresistas y solidarias. Es un capital enorme para construir una verdadera alternativa que derrote definitivamente a la lacra neoliberal! El kirchnerismo tiene dos opciones: o sigue en su tibio camino y se diluye hacia la derecha o se deshace de la mafia pejotista y encabeza un gran frente donde confluyamos todos. Ese es el desafío del momento, que Pino no se suba al ídem y acuerde en un programa común, que Sabattella conserve su lucidez y acuerde y que la izquierda se replantee, no ya su táctica o estrategia, si no su existencia.

2 comentarios:

  1. Es interesante lo que planteás, aguante el optimismo :) aunque me desalienta bastante la pedorra izquierda que tenemos; y a eso sumemos también que, por el lado de Pino, ya la mandó a cagar a Cristina cuando ésta le hizo un pequeño guiño después del 28. Creo que un error de este gobierno fue no haber podido -o ni siquiera intentado ? - generar mayor conciencia política en la gente. Quizá sea un problema intrínseco al aparato peronista. Abrazo.

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  2. Lo que quisimos decir es que hay un gran campo para una alternativa de izquierda, para algo así como el Frente Amplio de Uruguay. Optimismo es pensar que los Kirchner van a girar a la izquierda y lo van a conformar. El problema es que es la única alternativa porque convengamos que lo de Pino es solo en Capital y en una presidencial no creemos que saquen los mismos votos. El problema intrínseco al aparato peronista es que son capitalistas y tienen las limitaciones propias de su ideología. En cuanto a la izquierda, no creo que haya que tenerlos en cuenta al hablar de revolución. Ellos están cómodos así. Su función es mantener a un grupo de vivos, si no como explicar que en veintisiete años no hayan podido, al menos tener un piso de un cinco por ciento? Igual, este va a ser el tema de la próxima entrada. Te agradecemos el haberte acercado. Abrazos mil, Germán.

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