miércoles, 15 de julio de 2009

La nueva Doctrina de la Seguridad Nacioonal

En las décadas de 1960 y 1970 el sostén ideológico de las dictaduras militares en América Latina fue la Doctrina de la Seguridad Nacional. Acuñada en los Estados Unidos en el marco de la guerra fría esta doctrina predicaba que la proliferación de la ideología socialista en los países latinoamericanos constituía una amenaza para la seguridad nacional de estas naciones, para lo cual creía necesario una contraofensiva política y militar. Para este fin se creo la polémica Escuela de las Américas que instruyó a policías y militares de toda Latinoamérica en la represión de cualquier organización o individuo que cuestionara el orden establecido. Desde la Central de Inteligencia Americana (CIA) se planificaron todos y cada uno de los actos opositores y golpes de estado a gobiernos populares que planteaban posiciones independientes.

Este sostén ideológico se basaba en la bipolaridad este-oeste y la hipótesis de la expansión comunista, la defensa del modo de vida "occidental y cristiano", la democracia, etc. argumentos para esconder el único fin que perseguían: mantener intactas las condiciones de explotación y sometimiento de los trabajadores y los países del continente. Los golpes militares tenían como fin implementar modelos económicos neoliberales imposibles de aplicar en democracia por la resistencia del pueblo. Cuando caen estas dictaduras las incipientes democracias producen gobiernos igualmente débiles y sometidos. El neoliberalismo comienza a conspirar desde lo económico y ahora, con vestimentas democráticas. No hicieron falta los golpes de estado, los pueblos lo eligieron! Era la gran fiesta imperialista, tenían vía libre para quedarse con los recursos naturales de varios países latinoamericanos y saquear a sus anchas los fondos públicos, todo, bajo el amparo de las "instituciones democráticas". Pero, como toda fiesta, tiene su fin, y el desplome lo estamos sintiendo hoy en su mayor expresión.
Este derrumbe que arranca a mediados de los noventa, produce gobiernos de izquierda y centroizquierda que cuestionan le hegemonía imperial en toda la región. La burguesia, el establishment, huerfano de un sostén ideológico creíble para contrarrestar esta ola "izquierdista" apela a la prensa para desgastarla, mientras lo inventa. Asi nace esta nueva teoría de los "gobiernos democráticos que atacan la democracia pretendiendo perpetuarse en el poder" que comienza con las consultas populares de Chavez por la reelección. El intento de "golpe de estado democrático" contra el mandatario venezolano fue un intento fallido y un ensayo para el futuro. Y ese futuro llega en Honduras y el salvaje golpe de estado. Ahora bien, el ejercito yanqui desmiente que esté detras del golpe. También afirmaban eso con respecto al golpe en Chile en 1973. Pero esta vez su presidente dice estar en contra. Aunque la CIA no trabaja para los presidentes, lo hace para las corporaciones, JFK no sabía eso. Entonces podemos sospechar que se esta introduciendo una idea y una nueva forma de operar desde la central yanqui, que por supuesto comenzó con la administración Bush, pero que, evidentemente, goza de buena salud.
El mismo día del golpe en Honduras, Alvaro Vargas Llosa, hijo de Mario el escritor, cagatintas del neoliberalismo, "analista político" justificaba el golpe diciendo: "Él (Zelaya) tenia la ambición de quedarse en el poder, buscó la forma de adscribirse al club del chavismo y con ese aparato internacional forzar al sistema hondureño”, la "ambición" de Zelaya se plasmaba en una consulta no vinculante para que el pueblo decidiera si aceptaba o no colocar una cuarta urna en las elecciones generales donde votara por una reforma constitucional. Nada más demócrático.
El lunes pasado, en el programa "Palabras mas, palabras menos" que conducen Tenembaun y Zlotogwiazda, Francisco De Narváez, el amigo de Segovia, al ser preguntado por el golpe en Honduras respondía: “Lo que se está discutiendo en Honduras son las excepciones de las excepciones, porque otra vez se intentaron las re reelecciones indefinidas y hacer modificaciones a la Constitución; y hubo una rebelión contra eso” Ante esta respuesta, el periodista Marcelo Zlotogwiazda le preguntó al PROperonista si lo primero que tenía para decir sobre Honduras era eso y no hablar sobre si había sido o no un golpe de estado.
“En Honduras lo primero que hay que decir es que tiene 82% de pobreza”, le retrucó De Narváez, y agregó: “Ese golpe de estado tuvo un argumento que yo no lo comparto, pero cuando vos mirás la secuencia de las cosas, el Gobierno que fue afectado por esa condición estaba, una vez más, tratando de modificar la Constitución” y aclaró, que había habido una “advertencia de otros gobiernos de la región” acerca de que se estaba “yendo en el camino equivocado”, con “la intención de modificar la constitución para permitir la reelección indefinida”.
Es decir, se presenta a la Constitución como un libro sagrado imposible de modificar. Todo aquel que lo intente arderá en las llamas del infierno. Y esto es precisamente porque las Constituciones son la principal garantía para perpetuar su hegemonía. Estas son Constituciones burguesas, que defienden la propiedad privada y el financiamiento de la Iglesia por el Estado entre otras bondades. Por eso son los pueblos los únicos que pueden, y deben, reformarla. Para incluir, no solo la reelección, si no la propiedad social, los derechos de los Pueblos Originarios etc. Estar atentos y saber decodificar el mensaje es la tarea del momento.

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