lunes, 24 de agosto de 2009

Goles hasta en la sopa


Y al fútbol lo vimos en casa. Una extraña sensación causaba ver el escudo de canal siete y las camisetas de Boca, River, Independiente, etc. recorrer la pantalla. ¡Habíamos naturalizado ver los goles el domingo! Es increíble lo que pueden hacer con nuestra cabeza. El poder de los medios es el que nosotros le damos. Cuando tomamos como verdad absoluta lo que de ellos se desprende. Cuando repetimos como loros las ganzadas que dicen. Por ejemplo, uno de esos mercenarios que se dicen periodistas deportivos, preguntaba a cada rato si se podían destinar seiscientos millones de pesos para el fútbol habiendo tantas necesidades bla bla. Quizás este "periodista" no sabe que esa suma es apenas el uno por ciento de lo que se invirtió en ayuda social, que por otra parte es un ochocientos por ciento superior a lo invertido por cualquier otro gobierno anterior. También aparecieron los lobbystas preguntándose: ¿Porqué Doña Rosa tiene que pagar el fútbol con sus impuestos si no lo ve? Habría que avisarle primero a este conductor que hay muchas Doñas Rosa que ven fútbol y segundo, que tiene que pagar por la misma razón que los ateos pagamos para que existan las iglesias que, encima, no sirven para nada.

El fútbol es parte de nuestra cultura popular, es algo que nos distingue en el mundo, parte de nuestro orgullo y es de todos. Se podrá argumentar que en muchos lugares del interior no llega canal siete y es cierto, pero este es un problema derivado de la ley actual, que es de la dictadura, quien se esmeró en limitar la tv pública. Precisamente la nueva Ley de Medios Audiovisuales preve esta situación y la corrige. Termina siendo un problema técnico.


Otra cosa es hablar de democratización del fútbol y, si bien eliminar al monopolio ayuda, de eso estamos bastante lejos. Comenzando por la AFA, pasando por la dirigencia de los clubes y hasta el último barrabrava integran y conforman estructuras piramidales burocráticas, similares a la mayoría de los sindicatos. Donde la lucha por el poder y por la permanencia en el mismo lleva a conducciones eternas a cualquier costo. El señor Julio Grondona, "Don Julio", vendió el fútbol y el secuestro de los goles a TSC, TyC, Clarín, el "terrible Magneto" o como se llame. Correspondería una autocrítica y, por que no?, una rendición de cuentas, o mejor aún, la renuncia.


Lograr destronar estas conducciones eternas es una cuenta pendiente de nuestro pueblo. Derribamos dictaduras, gobiernos de todo tipo, y no podemos cambiar al presidente de la AFA ni a los más viejos burócratas sindicales. Se necesita de la movilización popular para lograrlo, tomar conciencia de todo lo que damos por obvio sin cuestionar, estar atentos. Siempre es posible otra realidad, solo hay que crearla. Ellos están porque nosotros lo permitimos. Recordar siempre que nos bancamos hasta el domingo para ver los goles.

jueves, 20 de agosto de 2009

País Cromagnón

La tragedia de Cromagnón es la catástrofe argentina por excelencia. El símbolo más acabado de nuestra forma de ser. Nos pinta de cuerpo entero, con todas nuestras miserias y algunas de nuestras escasas virtudes. Es el lugar donde la "viveza criolla" desnuda su cara más siniestra. Donde toda nuestra "picardía" se nos vuelve como un horrible monstruo que nos hiere.

El fallo de la justicia trae alivio para algunos y desesperación para otros. La lentitud del proceso que falta garantiza unos años más de confrontaciones y expectativa. Por lo tanto se pospondrá el duelo y la posibilidad de reflexión. Porque solo la pérdida abre la posibilidad de cambio. Nos brinda la oportunidad de pensar: "cuánto tuve yo que ver con esto?" y quizás, si podemos, hacernos cargo y cambiar.

La tragedia de Cromagnón no fue un accidente, fue la resultante de nuestra desidia. Años y años transgrediendo normas básicas de convivencia nos costaron 194 pibes. O acaso habrá algún argentino que no rompa una regla en todo un día? Reglas pequeñas, no escritas algunas, leyes otras, pero todos las violamos. Desde tirar un papel en la calle o cruzar por el medio de la calzada hasta evadir impuestos o estacionar en lugar prohibido, todos transgredimos. "Lo atamo' con alambre, lo atamo'", somos "vivos", "la picardía porteña" decimos con una sonrisa. Naturalizamos el error y nos jactamos de ello. El egoísmo no tiene límites y cada uno pretende sacar ventaja del otro. La cultura del sistema exacerba el individualismo y acudimos felices al entierro de nuestros sueños.

Cromagnón es el país que construímos. Es el resultado de esa pequeña y miserable ventaja que sacamos día a día. Todos somos responsables. Vaya un rocanrol para los pibes.

viernes, 7 de agosto de 2009

Mudanza

Hace una semana nos mudamos y estamos esperando la conexión al bendito intenet. Esa es la causa de la falta de posteos en el blog. Agradecemos igual a todos los que se acercaron. Esperamos contar con el servicio la próxima semana. Hasta entonces.