
Sus risas invadían el valle de notas musicales. Los animales se juntaban alrededor de Calabalumba para ser acariciados y pasar un buen rato jugando. El padre de Calabalumba hacia poco había quedado viudo , su único tesoro era su bella hija.
Los caciques vecinos estaban decididos a hacerle la vida imposible. El gran cacique reflexiona y sabe que esa situación no la podía contener por mucho tiempo. Entonces decide buscar un hechizo con los brujos de la tribu para evitar la muerte segura de su hija y su amado. Su única alternativa era transformar a Calabalumba y a Uritorco, pero para que sean eternos tendrían que dejar de ser humanos. El tiempo lo apremiaba, tomando la desicíon les informa que perderán la vida que llevaban para transformarse en parte del paisaje, la pareja se miro, irradiando una luz que solo los enamorados tienen, aceptando la situación.
Pidieron, eso si, el derecho a estar juntos para siempre.
Entonces el hechizo se hizo realidad.
Uritorco fue transformado en Cerro y Calabalumba en rió para recorrerlo eternamente llenando el valle de vida, música y colores. En épocas de sequía suele verse en el valle, secretamente, pequeñas cascadas transparentes que atraviesan el Uritorco. Y si prestan atención, el sonido de las cascadas son palabras de amor que Calabalumba susurra entre las piedras, de vez en cuando, bellas melodías cruzan el valle haciendo de éste, un lugar único en el mundo. Suelen subir parejas a la cima del cerro para refrendar su amor, haciendo felices al Cerro y su rió enamorado.
(Versíon libre de la leyenda del Uritorco)